La noche del 27 de marzo en La Piedad Live Music
La noche del 27 de marzo en La Piedad Live Music fue de esas que te sacuden por dentro pues Hot Mulligan se presentó por primera vez en CDMX y lo dieron todo. Desde que arrancaron, quedó claro que no venían a improvisar: traían un show bien armado, emocional y potente. Pero vamos por partes.
Tornado abrió la noche
La noche arrancó con la presentación de los locales, Tornado. Que están retomando actividades continuas en los escenarios tras casi 2 años de haber lanzado “Orígenes” y aprovecharon mucho la apertura del público que estuvo atenta a su show de “Mosh Pop”, una gran definición de su sonido punk pop con tintes de hardcore. Canciones como “Principio y Fin” y “Accidente” vieron algunos slams y coros de quienes conocían las rolas. Sin duda, salieron con más seguidores y muchas ganas de poder verlos más seguido.






Hot Mulligan y su conexión con CDMX
Tocaba el turno de la banda, formada por Tades Sanville (voz), Chris Freeman (guitarra y coros), Ryan Malicsi (guitarra) y Brandon Blakeley (batería), que desde el 1er segundo de pisar el escenario mostró una conexión brutal tanto entre ellos como con el público de CDMX. Tades, con esa voz rasposa pero cargada de sentimiento, no paró de moverse por el escenario, conectando con todos los rincones del venue, al igual que el resto de la banda no paraba de interactuar con su público.



Un setlist lleno de emociones
El setlist fue un regalo para fans nuevos y de antaño: sonaron temas del último disco Why Would I Watch, como “Drink Milk and Run” y “Shhhh! Golf Is On”, pero también joyas como “Featuring Mark Hoppus”, “OG Blue Sky”, y ese momento en el que “Equip Sunglasses” sonó no hubo nadie que se quedará callado.
La sorpresa de la banda con el público mexicano
Se nota que la banda estaba sorprendida con el recibimiento tan cálido de México y LATAM pues Tades se acercó al público entre canciones y dijo algo como: “No sabíamos qué esperar de México, pero esto ha sido una locura… gracias por hacer esto tan especial”. La emoción era mutua, y se sentía que para ellos también fue una noche inolvidable.



Un show DIY con toda la intensidad
A pesar de ser un venue relativamente pequeño, La Piedad estaba reventando de energía. El sudor, la gente saltando, los gritos, diving y esa vibra tan única lo hicieron sentir como un show DIY, que en realidad lo es ya que Destiny Recordings se maneja de manera autogestiva y son unos cracks en ello, hicieron de esta fecha algo íntimo pero explosivo. Más de uno salió afónico y con el corazón contento.
Una noche inolvidable
En resumen, el show de Hot Mulligan en CDMX fue una celebración del emo moderno, una descarga emocional de esas que te hacen recordar que hasta la tristeza te puede hacer sentir contento, aunque parezca contradictorio.